Para montar un laboratorio de revelado, lo
mejor es disponer de una habitación vacía obscurecida de forma permanente
con anaqueles de trabajo construidos para tal efecto.
Pero no todos los aficionados disponen de un sitio así, en ese caso
se puede utilizar la cocina o el cuarto de baño de la casa.
La habitación elegida debe cumplir con tres requisitos indispensables:
Ser fácil de obscurecer perfectamente. Disponer de electricidad para
la ampliadora y la luz de seguridad. Y una buena ventilación si se quiere
utilizar por varias horas seguidas.
Otra cosa recomendable aunque no imprescindible es disponer de agua
corriente para lavar las películas y papeles.
Ya sea el laboratorio permanente o provisional, debe separarse en dos
zonas distintas:
La zona seca para todas las actividades que no necesiten agua ni compuestos,
como la elección de negativos y la ampliación. En esta zona colocaremos:
La ampliadora, reloj de ampliadora, marginador, lupa de enfoque, plantillas
de tapado, luz de seguridad, cizalla, tijeras, cajas de papeles.
La zona húmeda donde se preparan las soluciones y se realiza el revelado
y fijado de la imagen en negativo o papel. En esta zona colocaremos:
El tanque de revelado, espirales, probeta graduada, soluciones concentradas,
embudos, cubetas, lavador de copias, pinzas.
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