En los primeros tiempos las películas exigían
tiempos de exposición muy largos lo que limitaba su uso a sujetos estáticos.
Hoy con las modernas películas se pueden emplear velocidades de obturación
de hasta 1/1000 ó 1/2000 s.
De todas formas se debe tener cuidado para no mover la cámara la velocidad
más baja que se puede emplear con la cámara en mano es 1/60 s.
Al fotografiar hay que apoyar la cámara fuerte en la mejilla, adoptar
una posición firme y contener brevemente la respiración al disparar.
El mando de velocidades abarca tiempos desde 1/1000 s hasta 4 s. En
la posición B, el obturador permanecerá abierto mientras esté pulsado
el disparador.
La posición X es la de sincronización con el flash electrónico que
destella cuando el obturador está totalmente abierto.
Tipos de obturador:
Hay dos tipos básicos:
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el obturador central, que se encuentra
montado en el interior del objetivo y consiste en una serie de laminillas
metálicas que interrumpen el paso de la luz cuando está cerrado.
Al presionar el disparador giran, dejando una abertura entre ellas.
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El obturador de plano focal, está montado en
el cuerpo. Consiste en un par de cortinillas que se desplazan frente
a la película. La primera tiene una abertura rectangular algo mayor
que el negativo y es la que sale antes. La segunda sale un poco
después y forma con la primera una rendija que corre ante la película
y que es más estrecha cuanto menor sea el tiempo de exposición. |
Una forma de aumentar el dominio de la cámara es probar el efecto de
diferentes velocidades de obturación sobre diferentes sujetos.
Esto ayuda a prever que velocidad hace falta para detener a una persona
o a un objeto móvil, como emborronar para expresar movimiento y cuando
usar una u otra técnica.
Cuando se trabaje con un objetivo de larga distancia focal (teleobjetivo)
su poder de aumento exagerará las vibraciones de la cámara, por lo que
conviene utilizar una velocidad superior a la normal. |