Para tomarse la fotografía en serio es necesario
una cámara que permita un control completo sobre la abertura, el enfoque,
la velocidad de obturación y de ser posible que admita diferentes accesorios.
Casi todos los aficionados y profesionales adoptan el formato de 35
mm, cuya oferta de cámaras y accesorios es inigualable.
La cámara que mas se vende con mucha diferencia es la réflex de un
solo objetivo (SLR), en la que la luz procedente del objetivo se refleja
en un espejo y un prisma para llegar a un visor situado a nivel del
ojo , a través del que se contempla exactamente la misma escena que
recogerá la película.
Cuando se mira antes de disparar la luz atraviesa el objetivo (A),
siendo interceptada en su camino hacia la película por un espejo (B)
que la desvía hacia una pantalla de enfoque (C) situada en la parte
inferior del pentaprisma (D) , pantalla que mide 24 x 36 mm, exactamente
lo mismo que la imagen de la película .
La distancia del objetivo a la pantalla via espejo es idéntica a la
que separa aquél de la película.
Mirando por el visor la imagen de la pantalla se ve a través de un
pentaprisma (D), un bloque de vidrio tallado de forma que presente la
imagen boca arriba y sin inversión lateral. También se ve en la pantalla
el efecto de enfoque.
Normalmente las SLR llevan un exposímetro (G) conectado con los mandos
de abertura y velocidad, siendo visibles en el visor las oscilaciones
que determinan en la aguja indicadora la intervención en dichos controles.
Hasta que se dispara la película está protegida por las cortinillas
del obturador (metálicas o de tela), situadas delante de ellas.
En el momento en que se presiona el disparador , ocurre una compleja
secuencia de movimientos:
 |
El espejo (B)se levanta, dejando libre el paso de
la luz hacia la película (F) y bloqueando la entrada de la misma
a través del ocular (E); la imagen desaparece del visor. Al mismo
tiempo (si la cámara es de enfoque a plena abertura ) el diafragma
se cierra al valor preseleccionado. |
En ese momento empieza la exposición. Las cortinillas (H) del obturador
se mueven dejando la rendija que recorre la película y a través de la
que pasa la luz a la misma.
Una vez hecha la exposición y cubierta nuevamente la película por el
obturador , el espejo recupera su posición, la imagen reaparece en el
visor y la cámara queda dispuesta para pasar a la siguiente fotografía.
|